Axiología

(2.1) Principio Evangelizador

Somos una Institución asociada al Consorcio de Centros Educativos Católicos que “evangeliza la cultura con su trabajo educativo”, en sintonía con el humanismo cristiano y la Declaración de los Derechos Humanos. Hacemos visible la fe en Jesús de Nazaret como una fuerza alternativa, que da coherencia y posibilidades a la aventura de ser persona. Tenemos a Jesucristo, a María nuestra Madre y Maestra, bajo la advocación de “Nuestra Señora de las Mercedes”, y a los grandes testimonios de fe, como fuentes de inspiración.

Priorizamos “la educación en la fe cristiana como principio dinamizador de todos los aspectos de la vida de la comunidad educativa”, formando para percibir y vivir la realidad en sintonía con los valores emanados del Evangelio, la Doctrina de la Iglesia y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.


(2.2) Principio de la misión compartida

La “Misión Compartida” responde al “hacer con otros”, “siendo continuadores del espíritu de los apóstoles.” Cada estudiante es la razón de ser de nuestra misión educativa, dando prioridad a los que más lo necesitan.

Consideramos que “el educador cristiano comparte esta misión evangelizadora como realización práctica de su vocación” y se considera parte activa y corresponsable en la Familia del Colegio Ingeniería de Huancayo.

La familia es “agente de evangelización” que comparte su misión educadora al optar por el estilo educativo de nuestra Institución. En ese sentido, la familia tiene un papel protagónico en la formación intelectual y cristiana de sus miembros; y nuestra Institución la fomenta y le ayuda en esta labor. Cuidamos la relación familia – colegio e invitamos a los núcleos familiares a participar activamente en la educación cristiana de sus hijos.

Todos los estamentos de la Comunidad Educativa: promotores, directivos, familias, estudiantes, educadores, administrativos y el personal de mantenimiento, nos esforzamos en que nuestra labor vaya al unísono insistiendo en los objetivos y valores que conforman nuestra misión educativa y evangelizadora.

 

(2.3) Principio de formación

La formación inicial y permanente es prioridad: La Promotoría, los Educadores y las Familias nos vemos urgidos por esta necesidad para “dar veracidad, actualidad y calidad a nuestra misión en los retos que plantea nuestra realidad.”

Todos “participamos de esta necesidad y vemos como responsabilidad propia la mejora continua” buscando la profundización en todos aquellos elementos propios de la axiología de la I.E.P. Ingeniería y la actualización técnica, pedagógica y organizativa. En nuestro esfuerzo por ofrecer una educación de calidad, nos mantenemos en continuo proceso de revisión, actualización pedagógica y pastoral.

 

(2.4) Principio de la Pedagogía concreta

Consideramos al Educando como protagonista de su educación: por eso el acompañamiento personal de todos, cuidando no sólo su crecimiento intelectual sino también su forma de estar y de ser en el mundo. Preocupación por los que menos pueden y tienen

Educamos en la fe de manera integral y desde todos los ámbitos educativos: suscitando, acompañando y haciendo crecer la dimensión cristiana, de fe y vocacional; así como en la dimensión axiológica de nuestros estudiantes: los preparamos para su inserción activa y comprometida en la construcción de una sociedad más justa.

Con una pedagogía activa acorde con la etapa que vive cada alumno. Con trabajo en equipo, participación activa y uso de todos los medios disponibles para la formación. Desde la labor tutorial priorizamos el crecimiento cognitivo, psicoactivo y social de todos. Consideramos la Acción Pastoral como un eje central de nuestra Misión y Visión Institucionales.

            La misión primaria de la Iglesia es anunciar el Evangelio de manera tal que garantice la relación entre fe y vida tanto en la persona individual como en el contexto socio-cultural en que las personas viven, actúan y se relacionan entre sí. Así, procura transformar mediante la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad que están en contraste con la Palabra de Dios y el designio de salvación.

            Cuando hablamos de una educación cristiana, por tanto, entendemos que el maestro educa hacia un proyecto de ser humano en el que habite Jesucristo con el poder transformador de su vida nueva. Hay muchos aspectos en los que se educa y de los que consta el proyecto educativo. Hay muchos valores, pero estos valores nunca están solos, siempre forman una constelación ordenada explícita o implícitamente. Si la ordenación tiene como fundamento y término a Cristo, entonces esta educación está recapitulando todo en Cristo y es una verdadera educación cristiana; si no, puede hablar de Cristo, pero corre el riesgo de no ser cristiana193. (Aparecida 2007- Pág. 192-193)

 

 (2.5) Principio del El Hombre entero

Estamos llamados a ser personas, en ese sentido, consideramos la formación integral, en su dimensión trascendente, individual, social y comunitaria, desde la corresponsabilidad estudiantes – padres – profesores. Cuidamos la forma de relacionarnos con los demás y la formación en valores y académica, sin quitar protagonismo y responsabilidad al estudiante en este proceso. Queremos contribuir al nacimiento de un mundo mejor que se construye con la aportación individual al bien común.

 

 (2.6) Principio de los Valores evangélicos

     Como respuesta positiva y activa a la llamada al seguimiento de Jesús, comprometida en la construcción del Reino y fundamentada en las distintas experiencias de encuentro con Dios Vivo, como Comunidad Educativa creyente:

  • Queremos que nuestra evangelización sea más con obras (Testimonio) que con palabras, siempre desde el respeto a las distintas opciones y estilos de vida cristiana o de fe que no necesariamente han de coincidir con lo nuestro (valores transcendentes).
  • Cultivamos el valor de la libertad y la voluntad de crecer, el gusto por el saber, la disciplina personal y grupal, la honestidad, formación en el sentido crítico y el reto de la construcción de la personalidad (valores personales).
  • Promovemos el respeto a la vida, la familia, la aceptación del prójimo, la paz y la justicia (entendida como participación y acción social) (valores sociales).
 

(2.7) Principio de la escuela, en la formación de la espiritualidad. 

 

Las escuelas católicas, que intentan siempre conjugar la tarea educativa con el anuncio explícito del Evangelio, constituyen un aporte muy valioso a la evangelización de la cultura, aun en los países y ciudades donde una situación adversa nos estimule a usar nuestra creatividad para encontrar los caminos adecuados. (Evangelii Gaudium – 134)

Entre todos los medios de educación, el de mayor importancia es la escuela, que, en virtud de su misión, a la vez que cultiva con asiduo cuidado las facultades intelectuales, desarrolla la capacidad del recto juicio, introduce en el patrimonio de la cultura conquistado por las generaciones pasadas, promueve el sentido de los valores, prepara a la vida profesional, fomenta el trato amistoso entre los alumnos de diversa índole y condición, contribuyendo a la mutua comprensión; además, constituye como un centro de cuya laboriosidad y de cuyos beneficios deben participar a un tiempo las familias, los maestros, las diversas asociaciones que promueven la vida cultural, cívica y religiosa, la sociedad civil y toda la comunidad humana.

Hermosa es, por tanto, y de suma importancia la vocación de todos los que, ayudando a los padres en el cumplimiento de su deber y en nombre de la comunidad humana, desempeñan la función de educar en las escuelas. Esta vocación requiere dotes especiales de alma y de corazón, una preparación diligentísima y una facilidad constante para renovarse y adaptarse.

 

(2.8) La espiritualidad mercedaria (NUESTRA FE CATOLICA SOBRE TODO ESTA SUSTENTADO EN ESTA DEVOCION)

            La espiritualidad mercedaria brota del espíritu redentor de Jesucristo, es decir, de su hacerse hermano solidario de los que sufren y ofrecerles la posibilidad real de pasar de la miseria y la indigencia, al goce de la vida digna y plena, que él nos ha conseguido por medio de su entrega al Padre.

            Así como Cristo ha dado la totalidad de su existencia, al extremo de la muerte en cruz, con el fin de que se realizará la voluntad del Padre de instaurar su Reino en la historia, el mercedario está dispuesto a dar mucho de sí, con tal de conseguir la libertad de los cristianos cautivos.

 

             Jesucristo Redentor es nuestro Maestro y Modelo: su vida de entrega total por la humanidad es nuestro patrón a seguir. No hay mercedario sin María. Ella es cabeza y principio, madre y fundadora de este Orden. Ella anima y dirige nuestra vida y misión liberadora. María es el canal de la misericordia de Dios, es la madre de los cautivos y de los redentores, es la Madre de la Merced.

            Este carisma se ve reflejado en el trabajo pastoral que realizamos dentro de nuestra Institución, mediante el anuncio de la persona de Jesucristo y su mensaje de liberación, a través del evangelio, trasmitiendo un encuentro personal con Él y a un compromiso con el prójimo. Desarrollando momentos de vida espiritual y de servicio con la participación de toda la comunidad educativa.

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